#UnSoloLogroñés
Son muchos años caminando por el
desierto, años en los que no solo una ciudad sino toda una comunidad autónoma
se han visto abocadas a luchas sin sentido, a enfrentamientos entre aficionados
que en su día defendieron unos únicos colores y se dejaron guiar por un único
sentimiento, pero las circunstancias hicieron que aquel Club Deportivo Logroñés,
que suponía la unión de todos bajo unos mismos colores, al amparo de un mismo
sentimiento, debido a una mala gestión tanto desde dentro del Club como por
parte de las Instituciones, que lo dejaron caer como aquel que tira una naranja
después de haberla sacado todo su jugo, supuso la desaparición del máximo
exponente del fútbol en La Rioja.
Después de muchos kilómetros por el
desierto sin encontrar un metro de sombra sin un trago de agua que llevarse al
cuerpo, parece que esta vez puede ser la definitiva, que el propio sentir de la
gente y la ayuda de las redes sociales están a sacando a relucir el sentido
común y lo que en verdad la gran mayoría quiere para esta ciudad y para la
comunidad autónoma en general, un único equipo que represente al fútbol
riojano, que sea el máximo exponente del fútbol de esta comunidad, en el que la
gente joven tenga la ilusión de triunfar en el equipo de su tierra, en el
equipo que le ha visto crecer y poder así dedicarse a este deporte que tanta
gente mueve y tantos sentimientos genera sin necesidad de abandonar tu tierra y
tu gente.
Yo crecí con el Club Deportivo
Logroñés, no había domingo desde bien pequeño que no fuera al campo cuando el
equipo jugaba en casa, ya fuese para ver los últimos 5 minutos esperando
impaciente con mi padre a que abriesen la puertas o cuando tenía la oportunidad
pudiendo disfrutar del partido completo. Esperar la salida de los jugadores del
mítico vestuario de Las Gaunas, que un saludo de cualquiera de ellos ya te hacia
más feliz que cualquier cosa, poder disfrutar de sus entrenamientos ya fuese en
los anexos al campo de fútbol o en la colonia de Albelda. Esas cosas que a día
de hoy un chavalín no puede disfrutar porque no hay un equipo que de verdad
reúna las condiciones para generar un sentimiento de unión entre jugadores y
afición.
Nunca olvidare ese 19 de mayo de 1996,
había seguido al equipo toda la temporada y gracias a mi padre pude sentir más
de dentro el sentimiento de unos colores, la posibilidad de acudir a esos
entrenamientos los sábados a la mañana y conocer a varios jugadores
personalmente hacían a uno el más feliz del mundo y con tan solo 9 años. Ese
día coincidió que hacía mi primera comunión, que para un niño es como alcanzar
la cumbre de su etapa infantil, y el Logroñés alcanzaba el que fue su último
ascenso a Primera División en Toledo con cerca de 2.000 seguidores en las
gradas del Salto del Caballo y ese mágico gol de Simeón. Yo allí en la fuente
del Espolón celebrando el ascenso de mi equipo, eso si que son recuerdos
buenos.
Ver al equipo de tu ciudad, de tu
tierra jugar en Primera División supone unas sensaciones difíciles de olvidar,
quien no recuerda el infausto gol de Amunike a falta de 5 minutos para el final
cuando el resultado era de empate a 0 y todo el estadio ya celebraba el empate
contra el Barcelona de Ronaldo y cía. Después de aquello y el fatídico descenso
a 2ª llegaron los años de 2ª división, sufriendo con el equipo porque no se
fuera al pozo de la 2ªB y soportando una gestión pésima por parte de los
dirigentes del Club.
Después de acumularse impagos a
jugadores y a instituciones llego la debacle del club, descensos de categoría,
perdida de apoyo social y todo ello consumo en aquel fatídico 18 de enero de
2009 en Navarrete.
Desde ese día hasta hoy los intentos
por crear un club de referencia han sido varios pero ninguno ha conseguido
llenar el vacío que ese equipo dejo en los sentimientos de los aficionados. Es
cierto que igual mucha gente no estuvo hasta el último momento apoyando al
club, que muchos abandonamos el barco cuando se descendió por última vez de 2ªB
e incluso algunos cuando se descendió de 2ª, pero estos tienen todo el derecho
del mundo de reclamar una unión, de pedir un solo club para la ciudad y un
único sentimiento bajo el que ampararse. Aquí esta sabido que no se van
alcanzar los 10.000 socios en 2ªB pero si que se podrían acercar a los
4.000-5.000 y no los paupérrimos 2.500 socios que han alcanzado entro los dos
clubs de referencia en las 2 últimas temporadas.
Todo aquel que opine que para poder
reclamar un solo club es necesario ser socio de alguno de los que ya existe es
que de verdad no quiere lo mejor para el fútbol de la región, es como aquel que
ataca a una persona que defiende a los inmigrantes acusando a esa personas de
no acogerlos en su casa. Muchos de los que hoy no van al fútbol a ver ni a unos
ni a otros es porque no se sienten representados por ninguno de los dos no
porque no les guste el futbol ni porque no quieran apoyar al equipo de su
región.
Yo cuando una de las partes inició su
camino en 2ªB como fue la UDL me decidí unir a ese proyecto, porque al
principio lo consideré algo ilusionante pero después de 4 años de ser socio
abandone como tantos otros han hecho durante sus 5 años de vida. Si al
principio todo era ilusión y buenas palabras con el paso de las temporadas todo
cada vez más se convertía en una sensación de enfado y de una incorrecta
gestión del club por parte de sus gestores. Porque no todo consiste en
argumentar que pones el dinero si este no se gestiona de la manera correcta, es
como si les das millones de euros a los países africanos pero estos son
gestionados por oligarcas sin que el dinero llegue al pueblo.
Desde el público en general solo
pedimos un equipo, una misma camiseta bajo la que mostrar nuestra alegría o
sufrimiento, no queremos batallas porque todos queremos defender lo mismo la
camiseta del equipo de nuestra ciudad de nuestra región y no sentir la
vergüenza que en una comunidad de 300.000 habitantes hay dos equipos de
referencia y que ni entre ellos se ponen de acuerdo.
Yo si quiero y lo digo bien alto y bien
claro #unsolologroñes.
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