viernes, 23 de mayo de 2014

#UnSoloLogroñés

#UnSoloLogroñés


Son muchos años caminando por el desierto, años en los que no solo una ciudad sino toda una comunidad autónoma se han visto abocadas a luchas sin sentido, a enfrentamientos entre aficionados que en su día defendieron unos únicos colores y se dejaron guiar por un único sentimiento, pero las circunstancias hicieron que aquel Club Deportivo Logroñés, que suponía la unión de todos bajo unos mismos colores, al amparo de un mismo sentimiento, debido a una mala gestión tanto desde dentro del Club como por parte de las Instituciones, que lo dejaron caer como aquel que tira una naranja después de haberla sacado todo su jugo, supuso la desaparición del máximo exponente del fútbol en La Rioja.

Después de muchos kilómetros por el desierto sin encontrar un metro de sombra sin un trago de agua que llevarse al cuerpo, parece que esta vez puede ser la definitiva, que el propio sentir de la gente y la ayuda de las redes sociales están a sacando a relucir el sentido común y lo que en verdad la gran mayoría quiere para esta ciudad y para la comunidad autónoma en general, un único equipo que represente al fútbol riojano, que sea el máximo exponente del fútbol de esta comunidad, en el que la gente joven tenga la ilusión de triunfar en el equipo de su tierra, en el equipo que le ha visto crecer y poder así dedicarse a este deporte que tanta gente mueve y tantos sentimientos genera sin necesidad de abandonar tu tierra y tu gente.

Yo crecí con el Club Deportivo Logroñés, no había domingo desde bien pequeño que no fuera al campo cuando el equipo jugaba en casa, ya fuese para ver los últimos 5 minutos esperando impaciente con mi padre a que abriesen la puertas o cuando tenía la oportunidad pudiendo disfrutar del partido completo. Esperar la salida de los jugadores del mítico vestuario de Las Gaunas, que un saludo de cualquiera de ellos ya te hacia más feliz que cualquier cosa, poder disfrutar de sus entrenamientos ya fuese en los anexos al campo de fútbol o en la colonia de Albelda. Esas cosas que a día de hoy un chavalín no puede disfrutar porque no hay un equipo que de verdad reúna las condiciones para generar un sentimiento de unión entre jugadores y afición.

Nunca olvidare ese 19 de mayo de 1996, había seguido al equipo toda la temporada y gracias a mi padre pude sentir más de dentro el sentimiento de unos colores, la posibilidad de acudir a esos entrenamientos los sábados a la mañana y conocer a varios jugadores personalmente hacían a uno el más feliz del mundo y con tan solo 9 años. Ese día coincidió que hacía mi primera comunión, que para un niño es como alcanzar la cumbre de su etapa infantil, y el Logroñés alcanzaba el que fue su último ascenso a Primera División en Toledo con cerca de 2.000 seguidores en las gradas del Salto del Caballo y ese mágico gol de Simeón. Yo allí en la fuente del Espolón celebrando el ascenso de mi equipo, eso si que son recuerdos buenos.

Ver al equipo de tu ciudad, de tu tierra jugar en Primera División supone unas sensaciones difíciles de olvidar, quien no recuerda el infausto gol de Amunike a falta de 5 minutos para el final cuando el resultado era de empate a 0 y todo el estadio ya celebraba el empate contra el Barcelona de Ronaldo y cía. Después de aquello y el fatídico descenso a 2ª llegaron los años de 2ª división, sufriendo con el equipo porque no se fuera al pozo de la 2ªB y soportando una gestión pésima por parte de los dirigentes del Club.

Después de acumularse impagos a jugadores y a instituciones llego la debacle del club, descensos de categoría, perdida de apoyo social y todo ello consumo en aquel fatídico 18 de enero de 2009 en Navarrete.

Desde ese día hasta hoy los intentos por crear un club de referencia han sido varios pero ninguno ha conseguido llenar el vacío que ese equipo dejo en los sentimientos de los aficionados. Es cierto que igual mucha gente no estuvo hasta el último momento apoyando al club, que muchos abandonamos el barco cuando se descendió por última vez de 2ªB e incluso algunos cuando se descendió de 2ª, pero estos tienen todo el derecho del mundo de reclamar una unión, de pedir un solo club para la ciudad y un único sentimiento bajo el que ampararse. Aquí esta sabido que no se van alcanzar los 10.000 socios en 2ªB pero si que se podrían acercar a los 4.000-5.000 y no los paupérrimos 2.500 socios que han alcanzado entro los dos clubs de referencia en las 2 últimas temporadas.

Todo aquel que opine que para poder reclamar un solo club es necesario ser socio de alguno de los que ya existe es que de verdad no quiere lo mejor para el fútbol de la región, es como aquel que ataca a una persona que defiende a los inmigrantes acusando a esa personas de no acogerlos en su casa. Muchos de los que hoy no van al fútbol a ver ni a unos ni a otros es porque no se sienten representados por ninguno de los dos no porque no les guste el futbol ni porque no quieran apoyar al equipo de su región.

Yo cuando una de las partes inició su camino en 2ªB como fue la UDL me decidí unir a ese proyecto, porque al principio lo consideré algo ilusionante pero después de 4 años de ser socio abandone como tantos otros han hecho durante sus 5 años de vida. Si al principio todo era ilusión y buenas palabras con el paso de las temporadas todo cada vez más se convertía en una sensación de enfado y de una incorrecta gestión del club por parte de sus gestores. Porque no todo consiste en argumentar que pones el dinero si este no se gestiona de la manera correcta, es como si les das millones de euros a los países africanos pero estos son gestionados por oligarcas sin que el dinero llegue al pueblo.

Desde el público en general solo pedimos un equipo, una misma camiseta bajo la que mostrar nuestra alegría o sufrimiento, no queremos batallas porque todos queremos defender lo mismo la camiseta del equipo de nuestra ciudad de nuestra región y no sentir la vergüenza que en una comunidad de 300.000 habitantes hay dos equipos de referencia y que ni entre ellos se ponen de acuerdo.

Yo si quiero y lo digo bien alto y bien claro #unsolologroñes.






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